Weblog de Luna y Zeus

Historias y anécdotas

Algunas de nuestras travesuras están aquí.

LUNA

Salgo de casa: ¿Queréis que os cuente la que le lié a mis mamis hace un mes más o menos? Ellas por lo visto no lo olvidarán nunca, porque menudo susto se dieron, pero yo tampoco, que pasé un miedo… Resulta que llegaron por la tarde a casa y al abrir la puerta, yo como siempre, me asomé un poco, y mi hermanito Zeus también. Me asomé demasiado, esa es la verdad, porque no sé qué se me pasó por la cabeza, pero me apeteció salir a dar un paseo por el portal. Total, que sin pensarmelo dos veces salí y bajé las escaleras. Vivimos en un segundo y llegué hasta el Bajo. Mi mami corrió detrás para cogerme, y una vez llegué abajo, miré la puerta del portal y maullé con un miedo… y eso que estaba la puerta cerrada, pero me asusté. Me dejé coger y entré en casa, porque es donde mejor estoy. Desde entonces prometí que jamás daría un susto así.

Cazando pajaritos: Cuando vivía con la abuela teníamos pajaritos en casa. Había dos y a mí me encantaban. Me quedaba embobada mirándolos, pero no les hacía nada, porque nunca estaban a mi alcance. Una tarde la abuela se descuidó y mientras limpiaba la jaula de uno de ellos, se le escapó por casa. Yo, que estaba por el salón y era como Zeus ahora, ví que algo volaba y me lancé a por él. No conseguí atraparlo para jugar, jijiji, porque la abuela me cogió primero y me encerró en la cocina para que no pudiera jugar con él.

Cohetes, ¡qué miedo!:
No os podéis imaginar lo miedosa que soy. Escucho cualquier ruido fuerte y me asusto. Hace un par de noches tiraron cohetes en el barrio y ¡qué susto! Me metí en un hueco que hay en el muble del salón, donde está la tele, detrás del altavoz del equipo de música. Me escondí tanto, que ni mis mamis me encontraban. Claro, como nunca me meto por esos sitos… pues no se les pasó por la cabeza mirar allí, hasta que pasó un rato y vieron que no aparecía por ningun sitio. Cuando pararon tardé un ratito en salir, y eso que me animaban con chuches de queso, pero no me atrevía. Al final salí, pero no muy confiada. No dejaba de mirar por toda la casa a ver si averiguaba de dónde habían salido esos cohetes.

Jugando con mi primo:
¿No os he dicho que tengo un primito? Síii. Se llama Giogio, y es un hamstercillo. Ya lleva en casa con sus papis año y pico, y una vez, tuve que pasar unos días con ellos. Me lo presentaron, pero no me dejaban acercarme demasiado a él. Cuando veía que no se daban cuenta y estaban a los suyo, daba un salto e intentaba subirme a su jaula, para jugar con él un poquito. Jo, en cuanto me pillaban me bajaban de ahí, y es que dicen que soy demasiado grande como para jugar con él, que es tan chiquitito… Aún así, alguna vez llegué a tocarle las patitas ^_^ Si queréis conocerle, podéis hacerlo entrando en la Galería de fotos de la web. ¡Lo mismo hasta le sale novia!

Llevando trapos: Esta historia muchos la sabréis. A mí desde que era chiquitita me gusta coger trapos con la boca. Lo puedo hacer a cualquier hora del día, cuando menos te lo esperas, pero sobre todo, me gusta hacerlo por las noches. Mientras mis mamis duermen, me voy a la encimera de la cocina y cojo un pañito de cocina que siempre me dejan preparado. Mientras lo llevo en la boca, hago un ruido muy raro, pero muy gracioooso, jijiji. Así hasta que llego a la habitación donde duermen ellas y se lo dejo en el suelo al lado de la cama, o encima. Casi todas las mañanas amanecen con los pañitos en los pies.

Wahahahaha: ¿Conocéis la risa de Shin Chan? Mi mami la encontró un día en internet, y nada más escucharla me sorprendí tanto que corriendo entré en la habitación y me fuí derechita a los altavoces. Me puse super nerviosa y empecé a restregarme en las piernas de mi mami y a maullar. Ahora cada vez que la escucho en casa o mis mamis la imitan, voy hacía ellas. Así, muchas veces no se molestan en llamarme por mi nombre, directamente se ríen así, WAHAHAHAHAHA.

Echo a mamá del sofá: Últimamente estoy aprendiendo mucho gracias a Zeus. Como es más chiquitito que yo y hace más trastadas, pues yo me fijo y las aprendo, o hasta las recuerdo, porque yo también fuí como él. Hace un par de días recordé lo que hacía cuando tenía poquitos meses. Cuando se me antojaba, me iba al sillón donde estaba sentada mi mami y le metía la patita por el hueco que había entre el respaldo y su espalda. Así poquito a poco, hasta que ella se levantaba y yo me acoplaba en su sitio a dormir un rato. Eso hice. Mamá estaba tumbada en el sofá y yo me puse a rascar cerca de ella, hasta que se cansó y se fué. Al momento me tumbé en su sitio, que estaba tan calentito… jejeje. A ella no se le quedó muy buena cara, pero a mí sí, imaginaos, con el frío que hace ya y yo ahí tan calentita.

Me quedo grogui: El martes pasado mi mami me dió una pastilla para poder ir al Vete, porque sabe que si no me relajan antes no puedo ir. Me pongo muy nerviosa y no quiero ni escuchar la palabra ‘transportín’. Bueno, me tomé la pastilla para relajarme, fuí al Veterinario, pero no estaba tan tranquila como pensaban. Al llegar allí bufé un poco y no me pudieron hacer todo lo que querían, pero al llegar a casa… no lo pude remediar. Me dormí y a ratos me despertaba. Me arrancaba a dar un paseito por la casa, pero era imposible. Me chocaba con todo, me caía al suelo, hasta me hice pipí en la cama… vamos, que al final me hizo efecto el sedante, pero ya en casa. Ahora creo que otro día me harán pasar por lo mismo. En fín, ¡qué remedio!

¡Que no me pillas!: ¡Ja! Mami se debe creer que me chupo la ‘patita’. Yo no soy tonta, y sé cuándo me quiere encerrar en la habitación, por eso antes de que me coja ya me escondo yo. Normalmente me meto debajo de la mesa del salón, y aunque intente cogerme no me muevo, me quedo pegada al suelo. Nooo, noooo, no nos moverán… lalalala, jijiji.

ZEUS

¡Cómo ronroneo!: En casa dicen que siempre estoy ronroneando y ¡es verdad!. No sé qué me pasa, pero cuando me quiero dar cuenta, ya estoy con el ‘rrrrrrrrrr’. Desde que me levanto hasta que me acuesto. ¡Soy más majo…! Todas las noches duermo con mis mamis, y más ahora que ya se va notando el cambio de tiempo. Me subo en sus camas y solo, sin que me hagan nada, ronroneo. Claro, en el silencio de la noche sólo se me escucha a mí, y ellas siempre me escuchan y me acarician. Así, claro, no puedo parar. Al rato me callo, y por la mañana otra vez. Luego escucho decir a mi mami ‘hala, ya está ronroneando’, jijiji.

Aprendiendo a saltar: Todavía estoy un poco verde y no controlo bien los saltos. Desde que sé subirme de un salto a la encimera de la cocina, ya me he dado algun que otro golpetazo, pero sin importancia, ¿eh? El otro día quise ir de una parte a otra y me caí de lado, pero no me pasó nada. Como tengo 7 vidas no me preocupo demasiado. Ah, también me caí hace poco, al bajarme de la encimera, después de ver cómo mi mami fregaba los platos. Como había agua y yo la pisé, al bajar me resbalé en el suelo y patiné un poquito. Mi mami se reía pero a mí no me hizo demasiada gracia. Aún así siempre que las veo en la cocina las sigo para cotillear un poco.

¡Qué chulos los auriculares!: Jo, cómo me gustan los auriculares que usa mi mami para escuchar la radio por la noche. ¡Me encantan! Lo que pasa es que creo que se esconde cuando los usa, por eso sólo los saca por la noche, para que durante el día no se los pueda coger. Se trae una pelea conmigo… En cuanto veo que se va a la cama y los saca, me subo a coger los cables que cuelgan, a ver si de una vez por todas los consigo, pero no hay manera, siempre me los quita. Yo sigo intentándolo, y cuando veo que está profundamente dormida me meto dentro de la cama y los busco. Ya me ha pillado varias veces urgando y cada vez los esconde más debajo de la almohada. ¿Por qué no querrá prestármelos para jugar?

Despierto a mamá: Mami madruga todas las mañanas para ir a trabajar, aunque yo no sé bien porqué trabaja. Ella dice que es para ganar nuestro pienso, pero no sé si se queda conmigo o qué. El caso es que como ya he aprendido la hora a la que se levanta, me despierto y empiezo a llamarla dos horas antes. ¡Para que no se duerma más que nada! jijiji. Soy un diablillo. La doy mordisquitos en las manos para que me haga caso, y al final se despierta, aunque se queda en la cama a ver si puede dormir un poquito más.

Baño a mis ratoncitos: jeje, traigo a mi mami por la calle de la amargura. Resulta que como me gusta jugar tanto con mis ratoncitos, los llevo siempre en la boca de un lado a otro, los arrastro tanto por el suelo… que ayer me decidí a bañarles en el comedero donde tenemos el agua. Primero bañé uno blanco, y después de no secarse solo al aire, mi mami lo secó con el secador. Al rato, cuando encontré mi ratoncito gris, lo bañé también. Imaginaos la gracia que le hizo a mi mami nada más terminar de secarme el blanquito. Lo mejor era ver a Luna metiendo la pata en el bebedero para sacarlo de allí.

Me subo en las perchas: Todavía no sé cómo me sujeto, pero lo hago. Últimamente me gustan mucho las alturas, demasiado según mis mamis, jeje, pero es que soy muy curioso y tengo que verlo todo. Ahora por las noches me subo en las perchas que hay detrás de las puertas. ¿Vosotros, amigos, sabéis hacerlo también? Algún día os contaré cómo hacerlo…

Escalando en la mosquitera: Ayer me atreví a hacer una cosa que llevaba días pensando. Mientras mami fregaba los platos, como de costumbre me dejó la ventana de la cocina abierta, con la mosquitera puesta, para que la dejara fregar tranquila, ya que sino no dejo de pasearme por la pila y hasta he llegado a subirme al escurreplatos. Pues bien, mientras ella estaba a lo suyo, dale que te pego con el estropajo, yo cogí, tomé impulso y me subí escalando a la mosquitera. Claro, cuando ella me vió… me bajó porque dice que si me subo y la araño, la puedo llegar a romper, y es que esa cosa es muy finita, y le da miedo que la estropee. Ya sólo le faltaba que rompiera las mosquiteras que han puesto este verano en casa. ¡Soy más malote…!

Arrggg, ¡¡quitarme ésto del culete!!: Hace poco mientras estaba en la arena haciendo caquita, escuché un ruido que me asustó y salí corriendo del arenero. No sé qué fué exactamente, pero lo que sí sé bien es que me asustó tanto que salí con la caquita colgando del culete. Como me la quería quitar, salí corriendo por toda la casa restregando mi culete en el suelo a ver si conseguía quitármela de encima. Mami me miraba y se reía asombrada, porque no sabía qué me había pasado. Imaginaos, luego había por el salón trocitos de caca.

Qué calentito se está en la lámpara: ¿Nunca habéis probado a poneros cerquita de alguna lámpara de mesa cuando hace frío? Yo lo he descubierto hace poco, y qué gustito. Como hay veces que tengo las patitas frías, me subo encima y me quedo un ratito hasta que se me calientan. Os lo recomiendo.

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